Ayer tuve una epifanía, o no sé lo que fue, pero epifanía suena bien bonito. Me di cuenta que mi forma de ser me impide alejarme de la gente, por mucho daño que me hagan y es que tengo tan poco respeto hacia mi persona y mi capacidad de odiar es tan nula, que puedo permitir que me hagan daño una y otra vez. En fin, si esta persona no hubiese tomado la decisión de alejarse, yo nunca lo habría hecho y por un lado es mejor.
El problema es, que aunque para esa persona yo ya no exista, él todavía está aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario