¿Quién dijo que había que existir?
La oportunidad que te ofrezco, hombre o piedra, es destruir la ciudad que te acorrala hasta el último lugar de tus confines y encontrar en la base de ella sólo lo que en realidad nos sustenta, nuestro desierto. Destrúyete a ti mismo arrancando de esta ciudad que no sabes si existe, detente y mírala desde lejos, quizá sólo sea la edificación de otras mentes.
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